VALE MÁS MAÑA QUE FUERZA

Recuerdo un viejo chiste que se contaba en mis tiempos de estudiante (no hace mucho).

Un hombre se presentó ante sus amigos con el rostro golpeado y unas costillas rotas. Un compañero de parranda le pregunta:

_¿Pos’ qué le pasó, compadre?

El golpeado, contesta todavía sobándose el vientre dolorido:

_Pues un pelao’ que me dio una tunda, ¿Qué no ve?

EL VIEJO BANDERA

Antes de irme a trabajar diecisiete años a Anáhuac, una vez tuve un director que a pesar de ser casado y estar más que en el otoño, ya a las puertas del invierno de su vida, se la pasaba platicándonos –o presumiéndonos- de sus conquistas de fin de semana.

Un amigo, con toda la chispa de su ser anahuaquense, le decía:

_¡Ah que profe...! ¡Con razón le dicen la Bandera!

EL DIABLO VIEJO

Una vez, mi nietecita Andrea, me preguntó algo intrigada:
_Abuelito. ¿por qué tú sabes todo...?
Yo le contesté: _Porque sabe más el diablo por viejo, que por diablo...
Al ver que arrugó la frente en señal de no entender, le expliqué más a fondo:
_A ver: ¿quién sabe más, tú o tu primo Rafael?
_Rafita...
_¿Por qué?
_Porque es mayor que yo.
_¿Y quién sabe más: Cristy o Rafita?
_Cristy.

LO QUE NATURA NO DA, SALAMANCA NO LO PRESTA

Desde el tiempo de nuestros abuelos, fue tema de discusión si la gente era tonta o mala porque no estudiaba o porque sus problemas los traían de nacimiento. Y se discutía que al malo y al tonto había que conducirlos por el camino del conocimiento para hacer de ellos personas buenas, útiles, brillantes.

SE LLEVA MELGAS…

Hay refranes que encierran una sentencia o una lección -estos son mis favoritos-, pero los dichos son expresiones populares muy bien acomodadas a ciertas circunstancias; pero palabras ya muy dichas, ya muy socorridas, por eso son “dichos” populares.