PARA CURAR EL EMPACHO

Los males intestinales fueron el azote de la población infantil por aquellos tiempos en que no había agua potable y la que había estaba deficientemente tratada. Así pues, los cólicos, las diarreas, las seguidillas, el no llego – no llego y el corre – corre era la costumbre de todos los días.

COAGULAR LA SANGRE

Nuestros ancestros siempre enfrentaron a como Dios les diera a entender sus problemas. Un ejemplo: si necesitaban un mueble, pues compraban madera y lo hacían en casa.

LA SALVIA

El pueblo mexicano es aficionado a las infusiones, o sea, a los tecitos. Según los abuelitos, cada té es un remedio; pero muchos de ellos se tomaron como refresco o como bebida caliente para acompañar los alimentos, o simplemente para acompañar un pensamiento.

QUEMADURAS

Dice el dicho que “de puro ardor mueren los quemados”, que “de puro dolor se mueren” y aunque esto se aplica a las reacciones de envidia, en la realidad es completamente cierto. Una quemadura es tal vez el más doloroso accidente que nos pueda suceder; y desgraciadamente, casi todos estos desafortunados hechos pasan en el seno del hogar.

EL ALGODÓN

Cuando los españoles llegaron al valle de Tehuacan, observaron que los indios cultivaban desde hacía tres mil años antes de Cristo una planta que llamaban IXCAXÍHUITL, que era la misma que en España llamaban algodón.