LA GARAÑONA

La medicina nativa, es el resultado de miles de años de observación sobre algunas enfermedades y sus remedios. A la medicina nativa se le ha llamado fitoterapia, medicina botánica, porque sus recetas generalmente es a base de plantas; se le ha llamado medicina alternativa porque es una opción ante lo caro de la medicina de laboratorio como la alópata y homeópata; se le ha llamado medicina naturista porque son remedios tomados directamente de la naturaleza y con ellos se busca enfrentar las enfermedades. Pero bajo mil nombres, la medicina nativa ha sobrevivido a los milenios y del médico brujo de hace diez mil años hasta el médico naturista de hoy, sigue siendo muy solicitado el recetario de nuestros abuelos.

Por nuestros municipios del Norte es muy popular la yerbería establecida, o también el vendedor ambulante de plantas medicinales. Hace trescientos años ya los conquistadores de estas tierras eran asediados por indios que buscaban intercambio de enseres y alimentos por hojas, cortezas, palitos y raíces curativas; y de los indígenas, los blancos fueron adoptando los mil remedios de la medicina botánica. Esta figura del yerberito, o el vendedor de yuyos -como le dicen en Sudamérica-, ha perdurado hasta nuestro tiempo y lo vemos entre místico y pagano cargar su humilde mercancía voceándola por nuestras calles y colonias.

Una curiosa oferta que encontramos en el rico surtido en su canasta es la hierba de “la garañona” unas ramitas de maderas amarillas nativa de estos nuestros agrestes montes que, según los yerberos sirve para “tener familia”, dicho esto con el mayor candor de quien, en pocas palabras, pinta toda una gama de problemas de impotencia sexual, que va de la disfunción hasta la infertilidad.

Cabe aclarar: esta sección no es para dar recetas, no somos herbolarios, sino es un espacio que nos damos para comentar los usos y las costumbres tradicionales de nuestros pueblos. Pero cuando pase frente a su casa la figura ya folclórica del yerbero, platique con él, asómese a su mercancía y a su sabiduría heredada por generaciones; luego, no olvide comprarle una buena dotación de la garañona y prepárese sus tecitos para conservar una de las facultades que le ponen sabor a nuestra existencia. Pero no olvide nunca que para enfrentar los padecimientos que pueden poner en riesgo su vida, si no está usted en manos de un experto en fitoterapia, mejor...

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