EL MASTUERZO

Antiguamente, las familias pobres encontraban el alimento que la naturaleza generosamente les brindaba y humildemente la aceptaban. Sin embargo, para el hombre que busca lo ya hecho para ahorrarse hasta el más mínimo esfuerzo, estas comidas eran sólo para los pobres y las despreciaban como por lo general sucede en nuestro tiempo.

La familia encontraba alimento en el mezcal asado, en los nopales tiernos, el quelite y muchos más. Frutas silvestres como el granjeno, la anacua, la anacahuita, las tunas, los mezquites, y las moras. Una de las legumbres que más se usaron es el Mastuerzo, más conocido como el Berro. Esta planta de hojas pequeñas y carnosas se da generosamente por las orillas de los cauces de agua dulce; ríos, ojos de agua y arroyos alimentados por algún venero. Es común encontrarla por las orillas de la acequia del ojo de agua de Lampazos de Naranjo, Nuevo León, o de cualquier cauce de aguas limpias.

El ama de casa en vez de ir a surtirse del berro en algún mercado, sólo iba a la orilla del arroyo a cortarlo para prepararlo en ensalada, al vapor o en guiso igual que las acelgas y espinacas. Los niños aceptaban contentos los frutos de la tierra y su obediencia era premiada con creces al gozar de una buena salud; pues el berro previene la anemia, las bronquitis, diabetes y reumas.

El berro es de hojas perennes, o sea, que duran verdes todo el año mientras estén cerca del agua. Es originaria de Europa pero llegó a América con los españoles y pronto de las hortalizas pasó a las riberas de los ríos y se hizo de consumo popular. Sus hojas son carnosas de verde oscuro, su tallo es redondo y nudoso, la planta se ensancha y crea una alfombra generosa de abundantes plantas. Sus flores son blancas y las semillas que guardan se convertirán en más y más plantas.

El berro o mastuerzo contiene muchas vitaminas como el hierro, fósforo, calcio, yodo, vitaminas A, B, C, E y muchas más.

Sus propiedades médicas son para facilitar la orina, limpiar la sangre, evitar las fiebres, las reumas y la congestión de vías respiratorias. Una observación es que no se comen los berros cuando están en flor pues es abortivo y por tanto, peligroso para la mujer embarazada, ni comer más que los que se dan fuera del agua para evitar contaminaciones.

Como vemos, de una generación a otra han cambiado los hábitos alimenticios. El hombre ya no acepta los frutos llegados directamente de la Madre Tierra. Resultado: niños y jóvenes con diabetes temprana, con alergias, asmas, gastritis y pare usted de contar. Recuerde que la salud está en lo que comemos. Ahí, en nuestros vicios y malos hábitos, está el origen de nuestros males.